Pues va a ser que sí, la magia existe
A este paso me voy a convertir en el nuevo Rappel, parece mentira que en este juego donde nunca se sabe nada de nada ocurran estas cosas.
Qué pena que alguien prefiera ir a comer con su jefe a ganar unos 300-400€ en 8 minutos, pues iba a proponer una táctica arriesgada en la que teníamos que estar todos.
Bueno, que más da, nos quedan muchos vencimientos mágicos (espero).
Magic and fat kisses
NUGADI, PERO NUGADI, FUTAFA, PERO FUTAFA, EH?
Tecnotrader
Vencimientos de futuros de mañana
Futuros sobre el EuroStoxx50 vencen a las 12
Futuros sobre el Dax a la una.
Futuros Mini SP, Mini Russell, Mini Nasdaq a las tres y cuarto de la tarde.
Futuros CAC-40 a las cuatro.
Futuros sobre el Ibex a las cinco menos cuarto.
Una de las pautas que se repiten con asiduidad es la del día de vencimiento de opciones y futuros, sobretodo en los vencimientos trimestrales como el de mañana.
Pues resulta que históricamente existe un máximo intradiario a mediodía (alrededor de las 11:00 o las 12:00) que son justamente las horas en las que vencen el EUROSTOXX Y EL DAX.
¿Porqué ocurre esto? Pues se dice, se oye, se comenta, que los operadores "fuerzan" las cotizaciones con el fin de ganar el máximo posible con sus opciones, de forma que, pasada la hora de vencimiento, dejan "a su libre albedrío" a los índices.
Mañana lo probaremos con nuestro Mini, propongo ajustar a las 10:45 un stop dinámico de corto recorrido (20-30 puntos como máximo) y, si nos cierran la posición, pues nada, a ganar).
El vencimiento del Ibex es por la tarde (creo que a las 16:30) y no es tan importante.
Besos obesos
Tecnotrader
Rally o pesadilla de navidad ?
Nos adentramos en la recta final de un ejercicio que pasará a la historia como uno de los mejores de los últimos años. Al fin, toda esa masa de dinero gestada al calor del boom inmobiliario ha comenzado a entrar en el mercado de renta variable... y la consecuencia son subidas mucho más importantes en España que en otros países.
Mientras preparo el artículo "España, el mejor país del mundo para invertir.. o desinvertir", no comienza a hacerse preguntas tales como... hasta cuando ? podemos esperar aun un rally de navidad ? y me digo yo... es que aun no se ganó lo suficiente ?
Como saben, el final de año suele ser una época estacionalmente buena, si bien Diciembre y Enero en España vendrán marcados por la entrada en funcionamiento de diversos cambios fiscales que afectan de lleno a la tributación de valores y fondos de inversión. Habrá que ver su efecto... y si no se genera una "espantá" de última hora para acogerse a tributaciones del 15%... en vez del 18%... o peor aun, una oleada de ventas a primeros del año próximo aprovechando que las operaciones de menos de 1 año irán al 18%.
Los analistas bursátiles no ven riesgo de una gran corrección en el precio de las acciones españolas en el último mes de año. Apuestan porque, de llegar ese ajuste a la baja, llegará en enero del año que viene y creen que en diciembre el Ibex 35 se mantendrá alrededor de los 14.000 puntos. Es decir, que el mercado nacional consolidará la actual subida anual, que se sitúa a un paso del 30%. Los índices están en máximos históricos, pero no la relación entre precios y beneficios (PER), que está en torno a las 14 veces.
No veo una caída hasta final de año. El Ibex se puede consolidar siempre alrededor de los 14.000 puntos e incluso tocar niveles de 14.400”, asegura Antonio López. La opinión del director de análisis de Fortis coincide con la de la mayoría de los expertos, que creen que la bolsa española no perderá los niveles actuales en el último capítulo del ejercicio. Los analistas están de acuerdo en que el crecimiento de los beneficios empresariales y la fuerte liquidez existente son dos potentes soportes para el mercado.
En Ahorro Corporación Financiera, que confía en que el Ibex alcance los 14.600 puntos el año que viene –con un margen de revalorización del 5% respecto a los niveles actuales-, se señala que la bolsa no está cara y que las compañías han mejorado un 100% sus beneficios tanto en Europa como en España. López, que ve el Ibex entre los 15.000 y los 15.500 puntos en 2007, apunta un dato más. “Hay muchas gestoras extranjeras que no han entrado en el mercado español y que posiblemente lo van a hacer en diciembre porque no pueden justificar que no han entrado en el tercer mercado más rentable del mundo este año. Y las que están no van a salir”.
Un operador de un gran banco español apunta que espera que el dinero de los planes de pensiones vuelva a hacer que suba la bolsa en diciembre, como lo ha hecho en los tres últimos años. “Si alguien no ha vendido en el 12.000, ni en el 14.000, no tiene porque vender ahora.
Todo el mundo está dejando correr las ganancias y la llegada de liquidez de los planes puede traer más”, sentencia. Sabadell Banca Privada no piensa tampoco que se vaya a producir una caída de la bolsa, pero tampoco el tradicional rally de Navidad. “Creo que eso se ha anticipado en los últimos meses y no sería extraño que el Ibex 35 acabe en estos niveles”.
La corrección, en enero
Sí están de acuerdo los expertos bursátiles en que enero será un mes propicio para la corrección. “Llegará en la primera y en la segunda semana de enero, pero creo que será una caída controlada que permitirá al mercado tomar fuerza para seguir subiendo después”, explica Milagros Puelles, de Mercagentes, que antes de fin de año sólo ve en la fortaleza del euro frente al dólar un nubarrón importante. En esta prevista consolidación de niveles antes de fin de año también tiene que ver la nueva fiscalidad de las plusvalías en bolsa, aunque el impacto es limitado. Los analistas coinciden en que los inversores que compraron hace menos de un año en una bolsa extraordinariamente alcista y con un recorrido limitado ya, van a esperar hasta 2007 para tributar al 18% y no a su tipo marginal, con toda probabilidad más alto. Sin embargo, los que tienen sus acciones desde hace más de doce meses podrían vender antes de fin de año para tributar al 15% y no al 18%.
“De momento, el efecto es neutro, aunque no hay que descartar que haya más ventas de lo normal en los primeros días de enero. Pero ni mucho menos esperamos una avalancha de papel”, señalan en la mesa de renta variable de un gran banco español. Por último Credit Agricole indica que aunque en términos fundamentales el mercado está sostenido, por análisis técnico no es descartable alguna corrección. No obstante, su opinión para los próximos meses es positiva. De aquí a 12 meses, esperan que la renta variable suba un 15%.
Pues así están las cosas.... y así se las hemos contado... servidor iría haciendo liquidez... aparte de para los regalitos de navidad... para comprar más barato...
¡AHORRADOR!
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¿Tiene Vd. que sacar dinero de su fondo para invertir en Bolsa? ¿Se cree Vd. más listo que cualquier gestor de patrimonios profesional? ¿Es que Vd. no ha oido las historias de los que se arruinan en Bolsa? Pues he aquí una historia verdadera contada por el más prestigioso de los hermanos Marx, Groucho (es largo pero muy interesante, se recomienda leerlo con tranquilidad meridiana).
El artículo que escribió Groucho Marx dice así:
"...Muy pronto un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la del país. Era un asuntillo llamado mercado de valores. Lo conocí por primera vez hacia 1926. Constituyó una sorpresa muy agradable descubrir que era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parecía, porque todo lo que compraba aumentaba de valor. No tenía asesor financiero ¿Quién lo necesitaba? Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acción que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir. Nunca obtuve beneficios. Parecía absurdo vender una acción a treinta cuando se sabía que dentro del año doblaría o triplicaría su valor.
Mi sueldo semanal era de unos dos mil, pero esto era calderilla en comparación con la pasta que ganaba teóricamente en Wall Street. Disfrutaba trabajando en la revista pero el salario me interesaba muy poco. Aceptaba de todo el mundo confidencias sobre el mercado de valores. Ahora cuesta creerlo pero incidentes como el que sigue eran corrientes en aquellos días.
Subí a un ascensor del hotel Copley Plaza, en Boston. El ascensorista me reconoció y dijo: - Hace un ratito han subido dos individuos,, señor Marx, ¿sabe? Peces gordos, de verdad. Vestían americanas cruzadas y llevaban claveles en las solapas. Hablaban del mercado de valores y, créame, amigo, tenían aspecto de saber lo que decían. No se han figurado que yo estaba escuchándoles, pero cuando manejo el ascensor siempre tengo el oído atento. ¡No voy a pasarme toda la vida haciendo subir y bajar uno de estos cajones! El caso es que oí que uno de los individuos decía al otro: "Ponga todo el dinero que pueda obtener en United Corporation" […]
Le di cinco dólares y corrí hacia la habitación de Harpo. Le informé inmediatamente acerca de esta mina de oro en potencia con que me había tropezado en el ascensor. Harpo acababa de desayunar y todavía iba en batín. -En el vestíbulo de este hotel están las officinas de un agente de Bolsa -dijo-. Espera a que me vista y correremos a comprar estas acciones antes de que se esparza la noticia. -Harpo -dije-, ¿estás loco? ¡Si esperamos hhasta que te hayas vestido, estas acciones pueden subir diez enteros! De modo que con mis ropas de calle y Harpo con su batín, corrimos hacia el vestíbulo, entramos en el despacho del agente y en un santiamén compramos acciones de United Corporation por valor de ciento sesenta mil dólares, con una garantía del veinticinco por ciento. Para los pocos afortunados que no se arruinaron en 1929 y que no estén familiarizados con Wall Street, permítanme explicar lo que significa esa garantía del veinticinco por ciento. Por ejemplo, si uno compraba ochenta mil dólares de acciones, sólo tenía que pagar en efectivo veinte mil. El resto se le quedaba a deber al agente. Era como robar dinero.
El miércoles por la tarde, en Broadway, Chico encontró a un habitual de Wall Street, quien le dijo en un susurro: -Chico, ahora vengo de Wall Street y allí nno se habla de otra cosa que del Cobre Anaconda. Se vende a ciento treinta y ocho dólares la acción y se rumorea que llegará hasta los quinientos. ¡Cómpralas antes de que sea demasiado tarde! Lo sé de muy buena tinta. Chico corrió inmediatamente hacia el teatro, con la noticia de esta oportunidad. Era una función de tarde y retrasamos treinta minutos el alzamiento del telón hasta que nuestro agente nos aseguró que habíamos tenido la fortuna de conseguir seiscientas acciones. ¡Estábamos entusiasmados! Chico, Harpo y yo éramos cada uno propietarios de doscientas acciones de estos valores que rezumaban oro. El agente incluso nos felicitó. Dijo: - No ocurre a menudo que alguien entre con tan buen pie en una Compañía como la Anaconda.
El mercado siguió subiendo y subiendo. Cuando estábamos de gira, Max Gordon, el productor teatral, solía ponerme una conferencia telefónica cada mañana desde Nueva York, sólo para informarme de la cotización del mercado y de sus predicciones para el día. Dichos augurios nunca variaban. Siempre eran "arriba, arriba, arriba". Hasta entonces yo no había imaginado que uno pudiera hacerse rico sin trabajar. Max me llamó una mañana y me aconsejó que comprara unos valores llamados Auburn. Eran de una compañía de automóviles, ahora inexistente. -Marx -dijo- es una gran oportunidad. Pegarrá más saltos que un canguro. Cómpralo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Luego añadió: -¿Por qué no abandonas el teatro y olvidas esos miserables dos mil semanales que ganas? Son calderilla. Tal como manejas tus finanzas, aseguraría que puedes ganar más dinero en una hora, instalado en el despacho de un agente de valores, que los que puedes obtener haciendo ocho representaciones semanales en Broadway. -Max -contesté-, no hay duda de que tu conssejo es sensacional. Pero al fin y al cabo tengo ciertas obligaciones con Kaufman, Ryskind, Irving Berlin y con mi productor Sam Harris. Los que por entonces no sabía era que Kaufman, Ruskind, Berlin y Harris también compraban a crédito y que, finalmente, iban a ser aniquilados por sus asesores financieros. Sin embargo, por consejo de Max, llamé inmediatamente a mi agente y le instruí para que me comprara quinientas acciones de la Auburn Motor Company.
Pocas semanas más tarde, me encontraba paseando por los terrenos de un club de campo, con el señor Gordon […] El día anterior, las Auburn habían pegado un salto de treinta y ocho enteros. Me volví hacia mi compañero de golf y dije: -Max, ¿cuanto tiempo durará esto? Max repuso, utilizando una frase de Al Jolson. -Hermano, ¡todavía no has visto nada!
Lo más sorprendente del mercado, en 1929, era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar. Un día, con cierta timidez, hablé a mi agente acerca de este fenómeno especulativo. - No sé gran cosa sobre Wall Street - empeccé a decir en son de disculpa- pero, ¿qué es lo que hace que esas acciones sigan ascendiendo? ¿No debiera haber alguna relación entre las ganancias de una compañía, sus dividendos y el precio de venta de sus acciones? Por encima de mi cabeza, miró a una nueva víctima que acababa de entrar en su despacho y dijo: - Señor Marx, tiene mucho que aprender acerrca del mercado de valores. Lo que usted no sabe respecto a las acciones serviría para llenar un libro. - Oiga, buen hombre -repliqué-. He venido aaquí en busca de consejo. Si no sabe usted hablar con cortesía, hay otros que tendrán mucho gusto en encargarse de mis asuntos. Y ahora ¿qué estaba usted diciendo? Adecuadamente castigado y amansado, respondió: - Señor Marx, tal vez no se dé cuenta, peroo éste ha cesado de ser un mercado nacional. Ahora somos un mercado mundial. Recibimos órdenes de compra de todos los países de Europa, de América del Sur e incluso de Oriente. Esta mañana hemos recibido de la India un encargo para comprar mil acciones de Tuberías Crane. Con cierto cansancio pregunté: -¿Cree que es una buena compra? -No hay otra mejor -me contestó-. Si hay allgo que todos hemos de usar son las tuberías. (Se me ocurrieron otras cuantas cosas más, pero no estaba seguro de que apareciesen en las listas de cotizaciones.) -Eso es ridículo -dije-. Tengo varios amigoos pieles rojas en Dakota del Sur y no utilizan las tuberías. -Solté una carcajada para celebrar mi salida, pero él permaneció muy serio, de modo que proseguí-. ¿Dice usted que desde la India le envían órdenes de compra de Tuberías Crane? Si en la lejana India piden tuberías, deben de saber algo sensacional. Apúnteme para doscientas acciones; no, mejor aún, que sean trescientas
Mientras el mercado seguía ascendiendo hacia el firmamento, empecé a sentirme cada vez más nervioso. El poco juicio que tenía me aconsejaba vender, pero, al igual que todos los demás primos, era avaricioso. Lamentaba desprenderme de cualquier acción, pues estaba seguro de que iba doblar su valor en pocos meses.
En los periódicos actuales leo con frecuencia artículos relativos a espectadores que se quejan de haber pagado hasta un centenar de dólares por dos entradas para ver My Fair Lady (1) (Personalmente opino que vale esos dólares.) Bueno, una vez pague treinta y ocho mil por ver a Eddie Cantor en el Palace […] Cantor era vecino mío en Great Neek. Como era viejo amigo suyo cuando terminó la representación fue a verle en su camerino. […] Encanto -prosiguió Cantor-, ¿qué te ha parecido mi espectáculo? Miré hacia atrás, suponiendo que habría entrado alguna muchacha. Desdichadamente no era así, y comprendí que se dirigía a mí. Eddie, cariño - contesté con entusiasmo verdadero-, ¡has estado soberbio! Me disponía a lanzarle unos cuantos piropos más cuando me miró afectuosamente con aquellos ojos grandes y brillantes, apoyó las manos en mis hombros y dijo: -Precioso, ¿tienes algunas Goldman Sachs? -Dulzura -respondí (a este juego pueden juggar dos)-, no sólo no tengo ninguna, sino que nunca he oído hablar de ellas ¿Qué es Goldman Sachs? ¿Una marca de harinas? Me cogió por ambas solapas y me atrajo hacia mí. Por un momento pensé que iba a besarme. -¡No me digas que nunca has oído hablar de las Goldman Sachs! -exclamó incrédulamente-. Es la compañía de inversiones más sensacional de todo el mercado de valores . Luego consultó su reloj y dijo: -Hoy es demasiado tarde. La Bolsa está ya ccerrada. Pero, mañana por la mañana, nene, lo primero que tienes que hacer es coger el sombrero y correr al despacho de tu agente para comprar doscientas acciones de Goldman Sachs. Creo que hoy ha cerrado a 156… ¡y a 156 es un robo! Luego Eddie me palmoteó una mejilla, yo le palmoteé la suya y nos separamos. ¡Amigo! ¡Qué contento estaba de haber ido a ver a Cantor a su camerino! Figurese, si no llego a ir aquella tarde al Teatro Palace, no hubiese tenido aquella confidencia. A la mañana siguiente, antes del desayuno, corrí al despacho del agente en el momento en que se abría la Bolsa. Aflojé el veinticinco por ciento de treinta y ocho mil dólares y me convertí en afortunado propietario de doscientas acciones de la Goldman Sachs, la mejor compañía de inversiones de América
Entonces empecé a pasarme las mañanas instalado en el despacho de un agente de Bolsa, contemplando un gran cuadro mural lleno de signos que no entendía. A no ser que llegara temprano, ni siquiera me era posible entrar. Muchas de las agencias de Bolsa tenían más público que la mayoría de los teatros de Broadway. Parecía que casi todos mis conocidos se interesaran por el mercado de valores. La mayoría de las conversaciones se limitaban a la cantidad que tal y tal valor habían subido la semana pasada, o cosas similares. El fontanero, el carnicero, el panadero, el hombre del hielo, todos anhelantes de hacerse ricos, arrojaban sus mezquinos salarios -y en muchos casos sus ahorros de toda la vida- en Wall Street. Ocasionalmente, el mercado flaqueaba, pero muy pronto se liberaba la resistencia que ofrecían los prudentes y sensatos, y proseguía su continua ascensión.
De vez en cuando algún profeta financiero publicaba un artículo sombrío advirtiendo al público que los precios no guardaban ninguna proporción con los verdaderos valores y recordando que todo lo que sube debe bajar. Pero apenas si nadie prestaba atención a estos conservadores tontos y a sus palabras idiotas de cautela. Incluso Barney Baruch, el Sócrates de Central Park y mago financiero americano, lanzó una llamada de advertencia. No recuerdo su frase exacta, pero venía a ser así: "Cuando el mercado de valores se convierte en noticia de primera página, ha sonado la hora de retirarse."
Yo no estaba presente cuando la Fiebre del Oro del cuarenta y nueve. Me refiero a 1849. Pero imagino que esa fiebre fue muy parecida a la que ahora infectaba al todo el país. El presidente Hoover estaba pescando y el resto del gobierno federal parecía completamente ajeno a lo que sucedía. No estoy seguro de que hubiesen conseguido algo aunque lo hubieran intentado, pero en todo caso el mercado se deslizó alegremente hacia su perdición.
Un día concreto, el mercado comenzó a vacilar. Unos cuantos de los clientes más nerviosos fueron presos del pánico y empezaron a descargarse. Eso ocurrió hace casi treinta años y no recuerdo las diversas fases de la catástrofe que caía sobre nosotros, pero así como al principio del auge todo el mundo quería comprar, al empezar el pánico todo el mundo quiso vender. Al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores que por entonces solo tenían el nombre de tales. Luego el pánico alcanzó a los agentes de Bolsa, quienes empezaron a chillar reclamando garantías adicionales. Esta era una broma pesada, porque la mayor parte de los accionistas se habían quedado sin dinero, y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio. Yo fui uno de los afectados. Desdichadamente, todavía me quedaba dinero en el Banco. Para evitar que vendieran mi papel empecé a firmar cheques febrilmente para cubrir las garantías que desaparecían rápidamente.
Luego, un martes espectacular, Wall Street lanzó la toalla y sencillamente se derrumbó. Eso de la toalla es una frase adecuada, porque por entonces todo el país estaba llorando. Algunos de mis conocidos perdieron millones. Yo tuve más suerte. Lo único que perdí fueron doscientos cuarenta mil dólares (o ciento veinte semanas de trabajo, a dos mil por semana). Hubiese perdido más pero era todo el dinero que tenía. El día del hundimiento final, mi amigo, antaño asesor financiero y astuto comerciante, Max Gordon, me telefoneó desde Nueva York. [...] Todo lo que dijo fue: "¡la broma ha terminado!" Antes de que yo pudiese contestar el teléfono se había quedado mudo...se suicidó.
En toda la bazofia escrita por los analistas del mercado, me parece que nadie hizo un resumen de la situación de una manera tan sucinta como mi amigo el señor Gordon. En aquellas palabras lo dijo todo. Desde luego, la broma había terminado. Creo que el único motivo por el que seguí viviendo fue el convencimiento consolador de que todos mis amigos estaban en la misma situación. Incluso la desdicha financiera, al igual que la de cualquier otra especie, prefiere la compañía. Si mi agente hubiese empezado a vender mis acciones cuando empezaron a tambalearse, hubiese salvado una verdadera fortuna. Pero como no me era posible imaginar que pudiesen bajar más, empecé a pedir prestado dinero del Banco para cubrir las garantías. Las acciones de Cobre Anaconda se fundieron como las nieves del Kilimanjaro (no creas que no he leído a Hemingway), y finalmente se estabilizaron a 2 7/8. La confidencia del ascensorista de Boston respecto a United Corporation se saldó a 3,50. Las habíamos comprado a 60. La función de Cantor en el Palace fue magnífica ¿Goldman-Sachs a 156 dólares? Cuando la máxima depresión del mercado, podía comprárselas a un dólar por acción.
El ir al desahucio financiero no constituyó una pérdida total. A cambio de mis doscientos cuarenta mil dólares obtuve un insomnio galopante, y en mi círculo social el desvelamiento empezó a sustituir al mercado de valores como principal tema de conversación..."
Groucho y yo (Groucho Marx)
NUGADIFUTAFA
Que descanseis en paz, o con Paz, que no es lo mismo.
Pues nada, han barrido un poco las posiciones menos fuertes y han tirado para arriba aprovechando la excusa de la bajada del petróleo. Nos encontramos en una encrucijada que implica decisiones, muchas y variadas decisiones. En principio necesitamos especializarnos y propongo dividirnos los valores del ibex aunque sea de forma no equitativa.
He encontrado 5 posibles grupos, a ver cuáles os interesan más:
Constructoras (7): ACS, Acciona, Fadesa, FCC, Ferrovial, Metrovacesa y Sacyr
Utilities (vaya pedantería), o sea, energéticas (como Pajares y Esteso) (8): Endesa, Enagás, Gamesa, Gas Natural, Iberdrola, Red Eléctrica, Repsol y Unión Fenosa.
Bancos (6): Banesto, VVBA (por llevar la contraria), Bankinter, Santander, Popular y Sabadell.
Medios (4): Antena 3, Prisa, Sogecable y Telecinco
Varios y variados (10): a saber, Acerinox, Altadis, Mafre, Iberia, Indra, Inditex, NH Hoteles, Telefónica, Abertis y Cintra.
Hala, ahí lo tenéis vosotros mismos. NUGADIFUTAFA
Besos obesos
Tecnotrader
Pues si, estimados comuneros, ¡quien nos iba a decir cuando apostamos por el único valor que bajaba y bajaba - Sogecable- que iba a venir Don Ramón (Calderón, que no Mendoza) para auparnos y hacernos ganar unos euretes!. Por de pronto hoy ha subido más de un 2% y espero que lo tengamos a 30€ muy prontito lo que significará unos 200€ a la buchaca.
Lo dicho NUGADIFUTAFA
Buenas noches
Tecnotrader